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Consecuencias

Una enfermedad cerebrovascular puede generar secuelas de discapacidad temporal o permanente, dependiendo del tiempo que estuvo suspendido el flujo sanguíneo y la zona que fue afectada. Las complicaciones pueden incluir:

  • Parálisis o pérdida del movimiento.
    Se puede presentar parálisis en una de las mitades del cuerpo o perder control de músculos en alguna de sus partes, como la cara o el brazo. La terapia física –rehabilitación– puede ayudar en la recuperación del control muscular.
  • Dificultad para hablar o tragar.
    Puede disminuirse el control sobre los músculos de la boca y la garganta, dificultando la capacidad para tragar alimentos, o de hablar y entender el lenguaje verbal y escrito (la terapia del lenguaje puede ser útil en estos casos).
  • Pérdida de la memoria o dificultades para el pensamiento.
    Muchas personas que han experimentado eventos vasculares cerebrales pueden tener pérdida de la memoria, o problemas para pensar, comprender algunos conceptos, ordenar sus ideas y realizar juicios y razonamientos.

  • Problemas emocionales.
    Las personas que han tenido eventos vasculares cerebrales pueden presentar más dificultad en el control de las emociones o estar deprimidas.
  • Dolor.
    Es posible experimentar dolor, adormecimiento o sensaciones extrañas en las partes de su cerebro que han sido afectadas por los infartos. Por ejemplo, si una enfermedad cerebrovascular causa la pérdida de la sensibilidad en el brazo izquierdo, puede que se genere también sensación incómoda de cosquilleo o hipersensibilidad a los cambios de temperatura. Esta complicación, conocida como dolor central o síndrome por dolor central, puede desarrollarse algunas semanas después del evento y mejorar con el tiempo; sin embargo, ya que el dolor está causado por una lesión en el cerebro y no por una alteración física en alguna zona particular del cuerpo, los tratamientos que podrían aplicarse son pocos.
  • Cambios en el comportamiento y en la habilidad para el autocuidado.
    Las personas que han tenido enfermedades cerebrovasculares se pueden volver más inhibidas e impulsivas, y requerir apoyo para el aseo, el cuidado personal y la realización de las actividades diarias.

El tratamiento de estas consecuencias es variable y tiene que ajustarse persona a persona. Su grado de éxito también variará de acuerdo a cada paciente y las condiciones de su enfermedad.